martes, 22 de mayo de 2007

LOS MEDANOS DE CORO

Quienes van a los Médanos de Coro por primera vez, regresan luego a descubrir el misterio que encierra el que en un país como Venezuela exista una zona desértica llena de tunas, cactus y cardones a pocos kilómetros de Coro, la ciudad que marcó la nacionalidad del venezolano, y hoy es reconocida por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad. Para muchos, este Parque Nacional que abarca 91.280 hectáreas es simplemente impresionante, ya que engloba un paisaje lleno de arena, que te hace sentir en el mismísimo Sahara sin salir del país.

Los Médanos se encuentran en el istmo que une a Coro con la Península de Paraguaná, en el estado Falcón; para llegar hasta allá se puede manejar por la carretera troncal Morón-Coro y luego por la vía que va desde Punto Fijo a Adícora; o de manera más cómoda por avión llegando al Aeropuerto Internacional José Leonardo Chirinos o por barco atracando en el Puerto Marítimo Internacional de la Vela de Coro o en el Puerto de Guaranao en las Piedras.

Hay quienes dicen que este paraíso natural, decretado Parque Nacional el 06 de febrero de 1974, puede ser visitado por cualquiera de sus linderos, pero es más aconsejable quedarse a un lado de la carretera que va hacia Punto Fijo. Sus arenas, suaves y secas, provienen de la erosión de la acción constante del viento sobre las rocas que con el tiempo son partidas en pedazos muy pequeños convirtiéndolas en arenilla y ésta, al desplazarse por la continua acción del viento, se va acumulando en parvas, convirtiéndose poco a poco a dunas.

El horario de visita al parque es de nueve de la mañana a seis de la tarde, siendo las primeras horas de la mañana o al ocultarse el sol los mejores momentos para disfrutar de la arena fresca y de los vivos colores del cielo que se distinguen de la opaca superficie. La temperatura promedio en los Médanos es de 27° a 30° C, siendo la mínima 16° C en horas de la madrugada y la máxima 40° C a la sombra.

El paisaje de este desierto venezolano está compuesto por dunas de 20 metros de alto sobre el nivel del mar aproximadamente, médanos y marismas salitrosas. Una de las curiosidades más impactantes es que gracias a la acción del viento los médanos son cambiantes, nunca están en el mismo lugar. Son pocas las especies animales y vegetales presentes en el lugar debido a la aridez propia de la zona; entre las géneros vegetales se encuentran las tunas, cujíes, cardones, yaque, yabo, espinito y cactus; en cuanto a la fauna predominan los reptiles (lagartos e iguanas), el gavilán primitivo, el turpial, el chivo, zorro común, murciélago, oso hormiguero y conejo.

Aunque no se han comprobado sus efectos medicinales, el calor emanado por las dunas es utilizado por muchas personas como tratamiento terapéutico para calmar dolencias artríticas y reumatológicas. Paradójicamente aunque para algunos turistas la calidez de la arena puede ser abrumadora o incluso un "martirio", para otros es una fuente de relajación y salud.

COMO LLEGAR A LOS MEDANOS

Para llegar al Parque Nacional Los Médanos de Coro hay que pasar por Coro, la capital del estado Falcón. Coro o Santa Ana de Coro fue la primera capital de la Provincia de Venezuela y fue la segunda ciudad fundada por los españoles en el año de 1527.

En arawaco - lengua indígena- Coro significa "viento" nombre que se ajusta perfectamente a las características climatológicas de la zona.

Santa Ana de Coro fue declarada Monumento Nacional y Patrimonio Histórico de la Humanidad por la UNESCO, debido a que conserva su arquitectura colonial de manera impecable y constituye un atractivo turístico de excepcional belleza e información histórica.

Antes de salir de Coro, pueden visitar la Casa de las Ventanas de Hierro, el Museo Diocesano, el cual alberga importantes colecciones relacionadas al arte religioso; el Museo de Arte de Coro y el Museo de Cerámica histórica y loza popular.

Una vez que hayan disfrutado de los Médanos y se hayan "revolcado" en sus arenas pueden seguir el camino hacia el pueblo de Santa Ana, uno de los más antiguos del estado Falcón y tal y como lo reseña Valentina Quintero en su guía, uno de los pocos que aún conserva su iglesia original construida en el siglo XVI.

Para finalizar el paseo, pueden seguir por la misma vía y parar en los pueblos Moruy, Buena Vista y Pueblo Nuevo. Moruy es altamente conocido por sus muebles artesanales y su iglesia dedicada a San Nicolás de Bari. Buena Vista, es famoso por el "Pan Criollo" que reseña Valentina Quintero, que no es otra cosa que un pan dulce casero aliñado. La última parada puede ser en la localidad de Pueblo Nuevo, en donde se encuentra la talla de madera llamada "El Cristo resucitado" de Otoniel Salas, un artista de la zona que talla sus esculturas entre tunas y cardones.